Esta semana retomamos la recopilación de artículos sobre los principales errores en la selección de personal hablando de una equivocación que a menudo cometen los entrevistadores cuando realizan una búsqueda de personal. Es el hecho de que tengan prisa en un proceso de selección de personal .

Tenemos una necesidad que nos urge: Queremos sustituir a alguien que pliega, y que lo hará muy pronto; o tenemos una nueva oficina que debe empezar a funcionar; hay un nuevo proyecto urgente y necesitamos que alguien se responsabilice ya… Tenemos una vacante y tenemos que solucionar rápido el tema, porque hay trabajo por hacer y porque así dejaremos de tener el problema encima de la mesa. Y echamos por el derecho: Decidimos contratar a alguien que, a pesar de no habernos convencido al 100%, pensamos que ya lo acabará haciendo bien. Queremos autoconvencernos de que esa es la persona adecuada porque es la que tenemos delante, pero caemos en un error que, sin duda, nos traerá consecuencias negativas.

En la selección de personal, la prisa es mala consejera

A veces, en un contexto como el que hemos comentado, las decisiones de contratación se realizan en medio de la desesperación y la precipitación. El empresario tiene la sensación de que dedicarle demasiados esfuerzos o días sólo le hacen perder el tiempo. Contrata a alguien, y luego ya lo verá. Esta toma de decisión es un grave error porque una mala decisión en selección comporta grandes riesgos a corto y medio plazo.

Si se tienen dudas, es mejor parar a tiempo. Porque si no tendremos a alguien que no nos funcionará, habrámos destinado horas y, probablemente, otro del equipo también habrá dedicado esfuerzos para darle formación, integrarlo, etc. Perderemos tiempo y dinero, y el problema, lejos de hacerse más pequeño, se habrá hecho mayor porque continuaremos necesitando a alguien para realizar el trabajo y tendremos a la vez un trabajo añadido: El de tener que prescindir de la persona que habíamos incorporado.

Un proceso de selección debe tener el ritmo adecuado

Cuando nos encontramos en situaciones como la mencionada, es importante recordar que tener un sitio para cubrir no es lo peor que puede pasarnos. Lo peor es, sin duda, cubrirlo mal. Un buen proceso de selección debe tener el ritmo adecuado. Y es que una mala selección no la dejamos de PAGAR hasta que la persona que no era adecuada deje de formar parte de la empresa. Con una buena selección, en cambio, empezamos a GANAR desde el primer minuto de esa persona como miembro de nuestro equipo.

¡Y hasta aquí este artículo! A continuación, te dejamos nuestro siguiente post, en el que le explicamos otro error muy común en la selección: El ritmo equivocado en el proceso de selección .


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