Todos sabemos que es habitual encontrar a personas con una personalidad compleja en todos los ámbitos de nuestra vida, incluido evidentemente el laboral. Entre estas personalidades, están las llamadas »tóxicas». Dentro del entorno laboral, estas personas se convierten en auténticos malos compañeros de trabajo. Normalmente, están formados por un conjunto de rasgos, que pueden ser muchos y muy diferentes, pero que tienen el denominador común de poder jugar muchas malas pasadas en el trabajo. Lo necesario es saberles distinguir, aislar y, sobre todo, evitar.
Tipologías de malos compañeros de trabajo
En el día a día laboral podemos tener que compartir trabajo con tóxicos muy diferentes como:
- El tóxico descalificador : Se siente bien manipulando y atacando emocionalmente a los demás.
- El tóxico envidioso : Desea siempre lo que tienen los demás, quiere que fracasen, y pone recursos para que así sea.
- El tóxico sociopsicópata : Es impulsivo, ambicioso y trata de conseguir sus objetivos sin tener en cuenta a los demás.
- El tóxico negativo : Lo ve siempre todo negro, se queja por todo e intenta que entres en su espiral de pesimismo.
- El tóxico neurótico : Quiere siempre llamar la atención, tiene un humor cambiante y no puede soportar que los demás sepan más que él.
Podríamos hacer una larguísima descripción de características psicológicas y sociales de cada uno de este tipo, así como añadir muchos más, pero éste no es el objetivo del artículo de hoy. La finalidad es hablar de un tipo de tóxico que, por desgracia, es de los más habituales en el ámbito laboral. Este tóxico puede hacer más daño que ningún otro dentro de un equipo de trabajo y, paradójicamente, sabe cómo pasar desapercibido durante tiempo y tiempo. Es el tóxico manipulador .
La fina manipulación del compañero tóxico
El manipulador es una persona que siempre se muestra amable y complaciente. Tiene empatía y es agradable. Nadie diría que, detrás de esa personalidad, pueda haber algún aspecto negativo. ¿Cuál es, pues, su arma principal? ¿Qué busca el tóxico manipulador?
Su voluntad es conseguir conseguir el control de los pensamientos y decisiones de su entorno. Pero hacerlo de una manera elegante, sin que se note, sin que se sepa que detrás de todo está él. Este tóxico tiene recursos para saber contaminar su entorno poco a poco, para llevar las opiniones de sus víctimas hacia su terreno, para influir siempre de bajomano, para conseguir lo que quiere sin que nadie le señale. Es realmente un experto del arte de la manipulación y cuantos más adeptos gana, más fuerte se siente.
¿Cómo tratar con los malos compañeros de trabajo?
Si detectamos que existe algún sujeto manipulador en nuestro equipo de trabajo, sólo hay una opción posible: Eliminar su presencia en el equipo. En otras palabras, despedir a la persona. El manipulador es un claro tóxico que actúa de mala fe y, por tanto, ante una actitud así la respuesta debe clara y contundente. No despedirlo sólo supone alargar una situación que no va a mejorar con el tiempo, porque el manipulador no se puede reconducir ni cambiar. Es más, cuando nos hayamos librado del manipulador, tendremos una recompensa tan clara que lo único que podremos pensar es una: »¿Por qué lo hemos hecho antes»?




